La llaga de la ambición

Hnas. Franciscanas de la Inmaculada - Centro de Espiritualidad (Moncada)

La llaga de la ambición

octubre 27, 2020 Congregación Otras noticias 0

 

LA LLAGA DE LA AMBICIÓN.

¿Qué has hecho con tu hermano?
 

Llaman a la puerta. Una peregrina, con una identidad un tanto ambigua. Muchas razones para no dejarla entrar: el covid, no somos una hospedería, ¿quién será? ¿qué hacemos? ¿puertas abiertas? ¿puertas cerradas?

………………………Y, al final, se impone el sentido común, aunque sea sólo a medias: una noche, una comida caliente, una habitación. Tampoco pide otra cosa. Ni siquiera sabemos lo que pide. Una vez más, saber idiomas es fundamental. Por fin, logramos entendernos. Le dejamos pasar, no sin recelos. La prudencia también forma parte del sentido común. En esta ocasión, nos preocupa más el covid.

………………………Huele a calle, a ir de un lado para otro. A comida tomada al paso y cuando se puede. Huele a “desestabilidad” y aventura frente a nuestra estabilidad. Y es olor que provoca y despierta. Olor que te impregna.

………………………La ambición no es, en nuestro caso, necesidad y proyecto de tener más que otros, de atesorar sin más. Sí puede ser, sueño de hacer el bien y no acabar de entender que ese bien sólo puede hacerse desde el olor de la pobreza, sea por la causa que sea. El olor del despojo, del vivir al día.

………………………Hoy, esta tarde, no sabremos nunca la razón, intuimos que la pobreza está amasada de búsqueda de sentido y dificultad para asumir responsabilidades concretas. Es otro tipo de pobreza no marcado por la ambición de poseer cosas. Un equipaje muy ligero: una bicicleta, un saco de dormir, unas botas, unos pantalones de montaña y poco más. ¿Es pobreza? o ¿es riqueza que no comprendemos?

………………………Vestirnos con el hábito del pobre, sentarnos a la mesa del excluido, caminar con los pies encallecidos del emigrante y expoliado. Y hacerlo con humildad, con alegría porque el amor de Dios que no se expansiona en el prójimo es una herejía.

……………………  Nos resulta complicado entender una vida así. Una vida que nos molesta porque la juzgamos como una decisión de vivir a costa de quienes trabajamos, nos cansamos, nos preocupamos. Una vida irresponsable, en definitiva, según nuestra mirada. ¡Pero hay tantas miradas que nos están cambiando hoy!

…………………… El evangelio, precisamente el de hoy, nos habla de amar a Dios amando al prójimo. Dos “amores” irrenunciables y entrelazados indisolublemente. Y el amor siempre es riesgo, siempre es despojo.

…………………… De pronto nos golpean algunas palabras del evangelio y de Madre Francisca: “No tengáis más que una túnica y si alguien te la pide, dásela”; “No hagáis esperar a nadie que llame a vuestra puerta”; “Escuchad la realidad social”; “No tengáis miedo”; “Tratad a todos como si del mismo Jesucristo se tratara”. Palabras que no siempre son “sensatas” para nuestros parámetros sociales.

…………………… Esta noche nos acostaremos con una pregunta martilleando nuestra conciencia: ¿Qué has hecho de tu hermano?

…………………… El enunciado de esta página prometía otra cosa, pero la realidad concreta se ha impuesto. ¿De qué nos sirve hacer teorías sobre la ambición, la insolidaridad, la indiferencia, si no somos capaces de abrir una habitación, dar un plato caliente de comida y dejarnos perfumar por el olor del peregrino?

…………………… Esta noche, dormiremos acompañadas por una mujer desconocida que no sabe hablar nuestro idioma ni nosotras el suyo.  Que  no  sabemos  ni  de dónde viene, ni adónde va. Y que el corretear por los caminos la ha traído a nuestra puerta. Y, aún a pesar nuestro, se ha convertido en hermana y prójimo nuestro.

…………………… Sólo podemos decir: ¡Gracias, Señor, por hacerte presente, así a la callada!

…………………… Mañana será otro día. Y cuando le digamos “adios, adieu, goodbye, addio” algo habrá cambiado en nuestra mirada y en nuestro corazón. Su nombre es Anna.

4. LA LLAGA DE LA AMBICIÓN

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